¿Por qué se llama calle Zaldo? (Calles de La Habana)

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

febrero 4, 2022

La calle Zaldo, cuyo nombre oficial es Aranguren (en honor al bravo coronel del Ejército Libertador Néstor Aranguren, muerto durante la última Guerra de Independencia de Cuba) se extiende de Este a Oeste a lo largo de una decena de manzanas muy irregulares, desde la Calzada de Infanta hasta la de Ayestarán. Zaldo constituye uno de los accesos más rápidos hacia la Plaza de la Revolución a pesar de la notable estrechez del tramo vial comprendido entre la antigua línea del Ferrocarril de Marianao y la calle General Núñez.

A la vera de la calle Zaldo se encuentran varios talleres casi en estado de abandono, que hablan del pasado industrial del lugar; así como pequeñas, apiñadas y humildes casas, casi todas construidas en las primeras décadas de la República y entre las que se conservan todavía algunas de madera.

En el tramo comprendido entre General Núñez y la Calzada de Ayestarán, último en urbanizarse, las construcciones son mucho más modernas (décadas de 1940 y 1950) e incluyen varios edificios de apartamentos, lo que hace de la calle Zaldo, a pesar de su corto recorrido una vía de marcados contrastes.

Calle Zaldo Ferrocarril de Marianao
La trocha del desaparecido Ferrocarril de Marianao se distingue con claridad a ambos lados de la calle Zaldo y sus rieles aún asoman sobre el asfalto.

¿Por qué se llama calle Zaldo?

El que esto escribe ha encontrado pocas y vagas referencias sobre el origen del nombre de la calle Zaldo, pero se siente inclinado a creer que deriva del empresario Carlos de Zaldo, quien fuera director de la sociedad La Alianza y administrador general de la Empresa del Ferrocarril Urbano de La Habana, y que disfrutaba de la concesión del servicio de transporte público de la ciudad, el que brindaba con tranvías de tracción animal.

Según consta en el «Expediente sobre el establecimiento de un ramal del Ferrocarril Urbano de La Habana por la calle del Príncipe Alfonso», disponible en el Archivo Histórico Nacional de España, a Carlos de Zaldo se le concedió la autorización para la construcción:

«(…) de un ramal o hijuela que partiendo de la línea de descenso del Cerro, frente a la calle del Matadero, se enlace con la misma cerca de la Pila de la India en el Paseo de Isabel II

En esos años el área comprendida entre la Calzada de Belascoaín, la calle Monte, la Calzada de Infanta y el Paseo de Tacón era, en su mayoría un terreno de labranza, atravesado por varios arroyos; y, de hecho tardaría más de medio siglo en urbanizarse por completo, como se puede apreciar en el «Plano General de La Habana y sus Alrededores» de Francisco Rojo García (1929), en él que aparece ya trazada la calle Zaldo, pero sin delimitación precisa en los lindes de las manzanas.

Curiosamente en este plano la calle aparece como «Saldo», lo que sólo puede ser atribuible a un error de confección, pues en las pocas señaléticas que aún se conservan en la vía, y que datan de las primeras décadas del siglo XX, aparece claramente como «Zaldo».

Placa de calle de la calle Zaldo en el Cerro
Placa de calle en una de las esquinas de la calle Zaldo (probablemente de las primeras décadas del siglo XX, antes de que cambiara su nombre a Aranguren).

Otro personaje de apellido Zaldo que también anduvo por esos lares, fue el hijo del antes mencionado, Carlos de Zaldo Beurmann, nacido en Sagua la Grande, Las Villas, el 22 de diciembre de 1860 y fallecido en La Habana el 15 de junio de 1939.

Carlos de Zaldo Beurmann estudió en los Estados Unidos, donde se aficionó a la práctica del beisbol. Al regresar a Cuba fundó el Almendares Club y financió la construcción del Almendares Park (que quedaba por allí cerquita y fue el primer terreno de pelota con un mínimo de condiciones que tuvo la capital cubana.

Todo parece indicar que la antigua calle Zaldo cambió de nombre y comenzó a llamarse oficialmente calle Aranguren a finales de la década de 1930, cuando a sugerencia del Dr. Emilio Roig de Leuchsenring se restituyó su nombre original a la calle Campanario y se propuso trasladar el del bravo mambí a una de las calles del «Ensanche del Vedado».

Sin embargo, y como suele suceder casi siempre en La Habana, el nuevo nombre no caló entre los habitantes de la ciudad que hasta el día de hoy continúan, en su inmensa mayoría llamándola calle Zaldo.

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