Julián Álvarez en la impronta del tabaco cubano

Ernesto Fumero Ferreiro

Habanero de nacimiento, ojo crítico para su historia.

En un post de hace unos días yo publiqué una foto en el Cementerio de Colón con un panteón que, según tengo entendido, es de la familia de Julián Álvarez. Sobre él ya conté algo en ese post pero aquí comparto otros datos e imágenes.

Como ya conté, Julián Álvarez nació en Asturias en 1825 y a los 15 años emigró a Cuba. En la Habana trabajó como tabaquero donde empezó en posiciones como aprendiz y torcedor.

Diez años más tarde se sentía con conocimientos como para tener su propia fábrica de tabacos. Para eso tenía un pequeño capital pero también contaba con el capital de su socio Juan Antonio Bances. Bances era cinco años mayor y también provenía de Asturias. Su familia, además, tenía negocios bancarios. Bances ponía en este caso su visión comercial y confiaba en los conocimientos sobre el tabaco de su amigo Julián.

Julián Álvarez & Henry Clay

La firma comenzaba entonces en 1850 con el nombre de Henry Clay. Este era un popular senador norteamericano de aquella época que en varias ocasiones había estado nominado a la presidencia de su país. Yo no tengo idea de cómo los jóvenes asturianos con residencia en La Habana lograron los derechos para usar su nombre e imagen pero lo hicieron.

Henry Clay, por cierto, pasaba por La Habana en 1851 y moría al año siguiente de tuberculosis.

Con el tiempo, la empresa fue creciendo y las ventas fueron aumentando. Así durante varias décadas esa fue una de las marcas más populares de tabacos cubanos en el mundo.

Para 1875 Bances se retiraba de la sociedad con Julián Álvarez y este quedaba como único propietario de la firma.

Inicialmente la fábrica estaba en La Habana Vieja pero posteriormente Julián Álvarez la trasladó a Luyanó. Allí él se mandó a construir un palacete y otros dos para sus hijas. También costeó las viviendas de las familias que trabajaban en su fábrica.


Fábrica de los tabacos Henry Clay en el barrio de Luyanó

Litografía con la imagen de la fábrica de tabacos Henry Clay, propiedad de Julián Álvarez, en el barrio de Luyanó


Tras su muerte, en 1885, la firma fue vendida a una empresa británica y empezó a llamarse Henry Clay and Bock. Según tengo entendido la marca siguió existiendo hasta aproximadamente 1930 aunque en la actualidad hay una marca de igual nombre, con sede en República Dominicana.

Como ya he dicho, los tabacos Henry Clay eran mundialmente famosos. Su nombre podía aparecer lo mismo en una película de Hollywood, que en una novela francesa sobre el ladrón Arsenio Lupin, en un poema del británico Rudyard Kipling o en otro del soviético Vladimir Maiakovski.

Julián Álvarez el voluntario

Pero Julián Álvarez no se dedicó solo a los tabacos. En 1877 fue fundador de la Sociedad Asturiana de Beneficencia de La Habana de la que fue uno de sus presidentes. También presidió el Centro General de la Industria, la Sociedad de Recreo de Obreros y la de Socorros Mutuos de Nuestra Señora de las Mercedes. Fue varias veces concejal del Ayuntamiento de La Habana y fundó el Casino Español. Según tengo entendido hizo muchas obras de beneficiencia por lo que fue condecorado en varias ocasiones.

Políticamente era un acérrimo opositor a la independencia de Cuba. En ese sentido fundó el Partido Unión Constitucional, el partido colonialista y conservador por excelencia. Ya desde 1855 había sido miembro de las milicias voluntarias en defensa de la colonia.

Para el comienzo de la Guerra de Independencia fundaba también el Cuerpo de Voluntarios y allí era coronel de un batallón, puesto que ocupó hasta su muerte.


Julián Álvarez con el uniforme del Cuerpo de Voluntarios
Julián Álvarez con el uniforme del Cuerpo de Voluntarios

Yo no sé qué papel él cumplió en ese cuerpo pero los cubanos sabemos de varios eventos terribles en los que los voluntarios estuvieron envueltos en esa época.

En fin, de lo poco que he aprendido sobre Julián Álvarez es que fue alguien que llegó a Cuba a los 15 años, comenzó en posiciones bajas y terminó poseyendo una de las mayores fortunas del país. Probablemente fue alguien que hizo múltiples actos de beneficencia pero también alguien que participó en actos horrorosos de nuestra historia.

Y para terminar con un dato ligero, comparto una curiosidad. Cuando se empezaron a repartir números telefónicos en La Habana, en 1881, el número 1 fue para la planta de teléfonos, el 2 fue para la casa Ginerés y Compañía, y el 3, para Julián Álvarez.


Fábrica de tabacoa de Julián Álvarez en Luyanó
Antigua fábrica de tabacos Henry Clay en Luyanó (foto de 2021)

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