La Habana en bicitaxi, ¿un invento cubano de los 90?

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

febrero 2, 2021

Que La Habana, sobre todo «la vieja», no puede vivir sin el bicitaxi no es noticia nueva. Este medio de transporte se ha integrado tanto en el imaginario de la ciudad desde su irrupción durante el Período Especial, que algunos aseguran que es un invento «made in Cuba».

Es que a los cubanos los pierde el entusiasmo, porque si bien es verdad que La Habana sea, tal vez, la ciudad con la mayor proporción de pedalistas de pago por km cuadrado y habitantes en este universo y en el otro, el origen del bicitaxi está bien lejos de la Isla, geográfica y cronológicamente.

El bicitaxi de Japón a Cuba…. una historia a pedales

Los primeros bicitaxis (no exactamente, pero de ahí viene la cosa) surgieron en Japón, nada menos que en 1868 como una alternativa a los palanquines y los coches de caballos, que eran las formas habituales que tenían los ricos para trasladarse por ese entonces.

El nuevo vehículo tenía la ventaja de ser más rápido que los que cargaban las pesadas sillas de mano y podía desplazarse por callejuelas muy estrechas lo que no podía hacer un coche tirado por caballos.


jinrikisha japonés antecedente lejano del bicitaxi habanero
El origen del «moderno»bicitaxi se encuentra en el jinrikisha japonés, un vehículo ligero de dos ruedas y tracción humana

Desde Japón el «jinrikisha» que era el nombre que daban en el archipiélago oriental a estos ancestros de los bicitaxis, se extendió al resto de Asia, donde entró en contacto con los poderes coloniales.

Los europeos se maravillaron con el exótico atractivo de este medio de transporte, como se desprende de la infinidad de postales turísticas que circularon en el viejo continente.

Sin embargo, el jinrikisha no superó los límites asiáticos y no logró imponerse ni en Europa, ni en América, ni mucho menos en Cuba.

En la mayor de las Antillas existía una numerosa comunidad asiática desde el siglo XIX, pero está no mostró interés en este tipo de negocio.

No sería hasta la década de 1990 que una suma de factores propiciaría la expansión del bicitaxi en Cuba, y en especial en La Habana:

1) La llegada del Período Especial: La gran crisis económica de los 90, destruyó económicamente a los cubanos y los lanzó a realizar trabajos que hasta ese momento estaban considerados como precarios, pero que alcanzaron una nueva dimensión debido a su relación con el turismo.

2) El auge del turismo y la legalización del dólar: La primera dolarización parcial de la economía cubana y la despenalización del dólar permitió a los cubanos acceder al mercado de divisas para adquirir productos deficitarios que estaban fuera del alcance de la devaluada moneda nacional. Los bicitaxis como otros servicios orientados al turismo creciente fue la forma que encontraron muchos de acceder a estas divisas.

3) La crisis del transporte: Con la caída del Campo Socialista, el parque automotor cubano se quedó sin repuestos y el transporte público se redujo al mínimo. En esa coyuntura, el Gobierno de la Isla inundó el país con bicicletas chinas, que se convirtieron en materia prima para los primeros bicitaxis.

4) La inventiva del cubano: Aún con todo lo anterior, el triunfo de los bicitaxis no hubiese sido posible de no ser por el ingenio del cubano y sus habilidades en mecánica. Excelentes obreros y técnicos con muchos años de experiencia dejaron sus empleos estatales donde ya no ganaban para vivir y se establecieron por su cuenta para dar servicios a los sectores emergentes que se vinculaban al turismo. Ellos fabricaron los primeros bicitaxis y luego los perfeccionaron.

5) La tolerancia del Estado Cubano: Antes de los años 90 del siglo pasado, el Estado cubano no hubiese permitido, bajo ninguna circunstancia la «industria del bicitaxi». Sin embargo, en las nuevas condiciones de crisis, la toleró (relativamente, porque la policía hostigó por muchos años a los bicitaxis). Aún así, muchos bicitaxeros permanecieron ejerciendo clandestinamente hasta bien entrado el siglo XXI en que se les permitió regularizar su situación laboral.

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