De la Casa del Marqués de Casa Torres a La Factoría

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

En la calle San Ignacio No. 368 esquina Muralla se encuentra «La Factoría«, una fábrica artesanal de cerveza y restaurante que ocupa el inmueble que antaño fuese vivienda del Marqués de Casa Torres.

La parcela que ocupa la casona colonial de dos pisos fue entregada en 1598 a Don Diego Pérez de Borroto Alfaro – Alcalde de la Santa Hermandad y Procurador General del Ayuntamiento – para que construyes su casa. Ya en el terreno aledaño se había levantado la casa de su hermano Juan, también procurador general y escribano de la villa de San Cristóbal de La Habana.

Con posterioridad se construyó en el lugar la casa de Don Laureano de Torres Ayala y Prado, Capitán General y Gobernador de la Isla de Cuba y las Florida, a quien le fue concedido el título de Marqués de Casa Torres, en atención a su exitosa gestión en el envío a la Corona de las rentas del tabaco durante su mandato.

El Marqués de Casa Torres se encontraba casado con Doña Catalina de Bayona y Chacón, miembro de una ilustre familia habanera de tradición militar. En la descendencia de la pareja recayó el título de Conde de Casa Bayona, concedido al hermano de la Marquesa. Nieto de los Marqueses de Casa Torres sería Don Laureano Chacón y Torres, quien se distinguiera por su valor durante el ataque inglés a La Habana en 1762 y en cuya memoria se le daría nombre a una calle de la ciudad.

Doña María Francisca Calvo de la Puerta habitó la casa a partir de 1812. Ya desde entonces la planta baja se encontraba ocupada por comercios que aprovechaban la ventajosa ubicación del inmueble.

Destruida casi en su totalidad en 1894 por un gran incendio, la antigua vivienda del Marqués de Casa Torres fue reconstruida por el maestro de obras Miguel Pascual.

Ya en la República la antigua casa del Marqués de Casa Torres fue adquirida por Antonio Álvarez Valdés que la subdividió para el inquilinato, mientras que en la planta baja se creaban accesorías para establecer comercios y almacenes.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 la antigua vivienda del Marqués de Casa Torres entró en un dilatado proceso de tugurización que, unido a la falta de mantenimiento la llevaron en la década de 1990 a un estado de ruina.


Casa del Marqués de Casa Torres en ruinas antes de la construcción de La Factoría
Antigua ccasa del Marqués de Casa Torres en la esquina de San Ignacio y Muralla antes de que se acometiera su reparación por la Oficina del Historiador de la Ciudad

Fue entonces que la Oficina del Historiador de la Ciudad intervino para rescatar el inmueble y después de una rigurosa restauración, el 6 de junio de 2003 abrió sus puertas la «Taberna de la Muralla», regentada por Habaguanex.

La Factoría de Muralla y San Ignacio

De inmediato la Taberna de la Muralla (La Factoría) se convirtió en uno de los lugares más populares de la ciudad, gracias a la cerveza artesanal allí producida con tecnología aústriaca, a la sugerente ambientación – que hace un recorrido por la historia y la producción de la cerveza – y a sus «aires libres» que, al mejor estilo de las primeras décadas del XX permiten a sus clientes disfrutar del inigualable ambiente de la Plaza Vieja.

Con el objetivo de convertir a La Factoría en un lugar mucho más familiar, y no en una simple «piloto» se comenzaron a realizar tertulias con exponentes de la cultura nacional y se combinó la actividad de restauración con la museística a través de la explicación de los valores de las piezas que, relacionadas con la historia de la cerveza en Cuba, se conservan en el lugar.



Incluyó, además La Factoría, una accesoría por la calle Muralla para la venta de malta (también artesanal y un producto de alta demanda en Cuba) y hamburguesas, que rápidamente se popularizó entre los habaneros por su relación calidad – precio.

La Factoría tiene una valoración de tres estrellas sobre cinco en la web turística TripAdvisor, donde se le denomina como «Cervecería Plaza Vieja». El aspecto mejor votado resulta la atmósfera del lugar (4.5/5) y el más criticado, el servicio (2.5/5), un criterio que resulta desafortunadamente bastante común en los servicios que no son regentados por privado en Cuba.

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