La calle Antón Recio en los municipios de Habana Vieja y Centro Habana se extiende a lo largo de una decena de manzanas desde la calle Diaria hasta calle Peñalver.

Se trata de una calle eminentemente residencial, como la mayoría de las calles interiores de La Habana, aunque la actividad comercial y de servicios (hoy muy deprimida) tuvo cierta importancia en el pasado en su cruce con las calles Monte, Vives y Corrales.

De la calle «Anton Moco» a la calle Antón Recio

Según refiere el Dr. Emilio Roig de Leuchsenring en su obra «La Habana: Apuntes históricos», publicada en 1963, la calle Antón Recio se llamó originalmente «calle de los Pinos«, pues, al parecer, varios de estos árboles se alzaban a lo largo de su recorrido.

Luego recibiría el nombre de Antón Moco (Mozo), quien fuera uno de los primeros vecinos de la villa de La Habana; y luego el de Antón Mozo cuando al paso de los años se dejara en de escribir y pronunciar la cedilla en el castellano.

Cedilla

La cedilla era un símbolo ortográfico compuesto por una letra C y una virgulilla suscrita (ç) que se utilizó en el español medieval y clásico para indicar un cambio de pronunciación; aunque desapareció en el español hace ya mucho tiempo, aún se sigue utilizando en otros idiomas.

De ahí se entiende el cambio de nombre de la calle Antón Recio, que primero se llamó «Antón Moço y luego Antón Mozo.

Antón Recio y Castillo, natural de Castilla y asentado en La Habana, fue el tronco inicial de los Marqueses de la Real Proclamación y ya aparecía como vecino de la naciente urbe en la relación que de los sobrevivientes del ataque del corsario Jacques de Sores hizo el capitán Francisco Pérez Borroto, escribano del Cabildo.

Poseía numerosos solares en las cercanías de la Plaza de Armas y fundó en Regla la fábrica de azúcar Guaicanamar, que lo convirtió en uno de los vecinos más ricos y poderosos de La Habana.

Como se puede apreciar en los planos de La Habana de mediados del siglo XIX la calle Antón Recio, que entonces se llamaba Antón Moco, terminaba en la ciénaga colindante con los terrenos de la bahía, pues la calle Diaria, que luego se extendería hasta Chamorro se cortaba, precisamente, en Antón Recio.

Mientras, en su extremo norte, la calle Antón Recio, que hoy se interrumpe en Peñalver, continuaba paralela a esta y al antiguo Rastro de Ganado Menor de la ciudad hasta la Calzada de Belascoaín (este último tramo de la antigua Antón Moco, que hoy queda cortado en la calle Escobar, es el que se conoce en la actualidad con el nombre de calle Condesa).

Señalización de la calle Antón Recio en la esquina con Condesa
Señalización de la calle Antón Recio en la esquina con la calle Condesa que antaño constituía una extensión de la propia calle Antón Recio.