Arturo de Carricarte, un martiano incansable

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noviembre 6, 2021

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Fue Arturo de Carricarte uno de los más entusiastas martianos de comienzos del período republicano cubano. José Martí era en gran medida un nombre ostentoso y populista, mencionado en mármol distante por aquellos bendecidos que le conocieron y que intentaron usar esa cercanía para ganar presencia en la política. El pueblo aún no le evocaba como el Apóstol definitivo, mártir de la patria nueva, pero su nombre se usaba para reivindicar justicia social y un espíritu de lucha pero sin conocer demasiado el pensamiento martiano.

Arturo de Carricarte decidió democratizar la figura de Martí que comenzaba a alejarse de los ideales del Apóstol, y pese a los múltiples esfuerzos que realizó su figura se ha ido desvaneciendo en el tiempo si lo comparamos con otros historiadores martianos del período. En gran medida este rechazo se produjo a raíz de la publicación del libro «La cubanidad negativa del Apóstol Martí» (1934).

¿Quién era Arturo de Carricarte?

Nacido en Marianao un 6 de noviembre de 1880, cursó estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y se comenzó a interesar en el ambiente periodístico como posible horizonte laboral. Durante la Guerra de Independencia iniciada en 1895 bajo la dirección de José Martí permaneció en su Marianao natal. Con veintidós años se trasladó a México donde colaboró con algunas revistas como «El Dictamen» y «Revista Crítica«.

Arturo Carricarte
Arturo de Carricarte de joven

Regresa a Cuba un par de veces durante esos años hasta que se establece definitivamente a finales de 1904. En su país llegaría a ser colaborador de «The Havana Daily Post«, un periódico enfocado al lector en inglés, del cual llegaría a ser jefe de redacción de la versión al castellano del mismo. En el año 1908 es premiado en los Juegos Florales del Ateneo y Círculo de La Habana hecho este que le ganó cierta popularidad permitiendo que un año después entrase a formar parte del servicio consular cubano al ser nombrado Cónsul de Cuba en Montevideo.

Colaborador del Heraldo de Cuba, del cual era director Manuel Márquez Sterling, donde tenía una sección fija llamada «Libros e Ideas» desde la cual realizó durante el período 1914-1918 una notable labor de reunir y visualizar a escritores cubanos como es el caso de sus artículos «La novela en Cuba» (4 de mayo de 1914) en el cual cita a 260 autores y casi 600 títulos. Otros compendios suyos como «Nuestro año intelectual» (Resumen del año 1914 aparecido el 1 de enero de 1915) fueron elogiados por la Asociación de Repórters, dirigida entonces por José A. Fernández del Diario de la Marina.

Arturo de Carricarte

También colaboró con la revista semanal El Fígaro de Manuel Serafín Pichardo, donde escribía gran parte de la élite intelectual cubana de las primeras décadas del siglo XX. Allí compartió páginas en la sección de Artículos con ilustres como Francisco Castellanos, Miguel de Marcos Suárez, Luis Urbina y Francois Cisneros entre otros notables escritores. Además de publicar artículos históricos sobre México como es el caso de La situación de Yucatán. Las Ruinas de Uxmal.

Colaborador activo de otros medios como Bohemia, Gráfico, La Noche, La Discusión, alcanzó gran presencia alrededor de 1920 cuando fundó la Biblioteca Municipal de La Habana, al tiempo que rechazaba toda injerencia extranjera en temas de actualidad cubana -en la misma línea de antimperialismo martiano-.

«…no descansa en intereses políticos y no es, por tanto, gubernamental ni oposicionista: mis convicciones y mi actitud de hoy son exactamente las mismas de 1906 y de 1916. En 1906 condené al señor Estrada Palma y a su gobierno por
haber llamado a los Estados Unidos; en 1916 combatí a estimados compañeros que EN FAVOR DE ZAYAS
pedían la intervención norteamericana. Jamás me ha importado el beneficio que ésta podría ofrecerle a mis
amigos políticos: he temido y temo de ella el daño que pueda hacerle a mi país».

Arturo de Carricarte en La Noche, 18 de noviembre de 1920

Fue íntimo amigo de Pedro Henríquez Ureña, el dominicano al que tanto debe Cuba por su labor lingüística y literaria, cuyo padre fue presidente interino de la República Dominicana antes de la intervención norteamericana de 1916. A raíz de este suceso Arturo de Carricarte realizó una fuerte labor de denuncia en los medios de prensa cubano sobre los intereses poco democráticos que tenían los lazos que unían a los políticos cubanos con la nación del Norte.

Un Martí de carne y hueso

En pos de recuperar la figura martiana accesible a los ciudadanos cubanos denunció en 1931 el vacío que existía en la sociedad republicana de los principios martianos -basado en lo poco que se leían las obras de José Martí- por los lectores cubanos. Para emitir sus argumentos se basaba en un estudio propio a raíz de los libros que se solicitaban en la Biblioteca Municipal de La Habana (de la cual era fundador y director).

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Al fallecer en Marianao ocupaba los cargos de Presidente de la Asociación de Periodistas y Escritores de esa ciudad, Historiador Oficial de la misma y Presidente de la Sección de Cultura de la Logia Estrada Palma

En los nueve años que llevaba abierta la biblioteca las obras del Apóstol cubano no había sido solicitadas ni por trescientas personas. Haciendo extensible este desconocimiento de la obra martiana a otras poblaciones de las cuales tenía datos similares.

Este hecho entraba en contradicción con la estima que había recibido el Apóstol desde el propio 28 de enero de 1899 cuando se colocó la primera tarja en la casa natal de la calle Paula, donde años después se levantaría la Casa Museo José Martí -que el propio Arturo de Carricarte dirigiría desde 1925 hasta 1948 y a la cual donó más de 500 libros, fotografías y reliquias-.

“Así Martí, con todas las debilidades inherentes a nuestra triste condición, ofrece ejemplo que incita el anhelo de emularlo en quienes sienten el ansia notable de ser útiles y que, quizás por conocer las propias flaquezas, a las que no tiene el valor de renunciar, desistirían de todo intento de imitarlo si creyeran que no basta la limpieza de la conducta pública y aún de mismo servicio fecundo porque se les dice que el modelo propuesto jamás pecó.

No; que se vea bien que son compatibles con yerros y debilidades los grandes sacrificios y las acciones sublimes y, seguramente, podrán lograrse imitadores para los buenos. En cambio, ese Martí semidivino, incapaz de defectos, suma y compendio de todas las virtudes y de todas las renunciaciones espanta al tímido y aún desorienta al mejor intencionado”

Arturo de Carricarte en «La Cubanidad negativa del Apóstol Martí». (1934)

Creó la Revista Martiana para combatir la sacralización de la figura del Apóstol y evitar el manoseo del que era producto su figura por parte de los políticos de la época. Esta cuestión continuará hasta nuestros días en la cual se continúa explotando la imagen de José Martí con fines de legitimar una u otra corriente política en Cuba.

arturo de carricarte tarja en la casa museo develada en octubre de 2016
Tarja develada en la Casa Natal de José Martí en memoria de la gran labor realizada por Arturo de Carricarte

Fallecía tristemente el insigne martiano, periodista, escritor e historiador, un 8 de noviembre de 1948, en palabras del periodista Ramón Vasconcelos, en la revista Bohemia número 46 de aquel año, «con un libro en la mano«.

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