Raimundo Cabrera justicia a la memoria del intelectual habanero

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

Raimundo Cabrera Bosch es uno de los intelectuales más importantes y desconocidos del cambio de siglo cubano, su figura, profundamente complicada, nunca tendió a los extremos y quizás por eso los cubanos, maniqueos como somos, hemos decido ignorarle, restándole importancia a su pensamiento y su obra cuando debiéramos acercarnos a ella, aunque sea desde el disentimiento.

El carácter político de Raimundo Cabrera fue marcadamente liberal, influenciado por la revolución francesa primero y luego por la pujanza del progreso que ofrecía Estados Unidos con respecto a la antigua metrópoli de España, pero también autonomista, no terminó de identificarse con muchos de sus contemporáneos cubanos, contraria a la actitud de José Martí que entendió que antes de nación Cuba necesita la emancipación a toda costa, optó por alejarse de los campos y la manigua.

Raimundo Cabrera Bosch

Para entender a este abogado, periodista, publicista y hasta novelista en los años finales de su vida, hay que viajar hasta sus orígenes, nacido en La Habana un 9 de marzo de 1852 en la pobreza más absoluta consiguió ser aceptado con 13 años en el Colegio Nacional y Extranjero San Francisco de Asís de La Habana sin pagar los costes de la educación, en una especie de beca gracias al mecenazgo de algunos criollos ricos de la época, preocupados por el alto nivel de analfabetismo del país (cerca del 80 por ciento de la población cubana de la época era analfabeta).

Raimundo Cabrera

Desde el momento de su ingreso en el prestigio centro entendió que su mayor valor para la causa del país, y para la suya propia, radicaba en su capacidad intelectual, pese a ello en 1868 abandonó sus estudios y fue capturado por las autoridades coloniales por estar relacionado con los conspiradores urbanos. Estuvo cerca de 10 meses en Isla de los Pinos, pero se le permitió volver a la ciudad con vigilancia constante. Consiguió terminar los estudios y se marchó a Sevilla para conseguir la licenciatura en Derecho en 1873.

En la ciudad a orillas del Guadalquivir además de los conocimientos teóricos más adelantados de su época se inició como masón, siendo estos dos los principales pilares de su vida en lo adelante. En enero de 1874 llega a La Habana y consigue instaurar un despacho de abogados que le permitirá prosperar económicamente.

Gran parte de sus contemporáneos le echarán en cara el capital que fue acumulando a lo largo de su vida, en 1918 Enrique José Varona le escribía a Raimundo Cabrera una carta en la cual se mostraba crítico con la situación de la República y de cómo eran vistos los intelectuales como ellos:

» Todo aquello por que me esforcé y luché, se ha venido abajo. Lo mismo en el orden de las ideas que en el de los principios y las instituciones. Nosotros, los revolucionarios creímos haber vencido el espíritu con que España nos gobernaba. Error profundo. Somos nosotros, los vencidos, y ese espíritu el vencedor. Nosotros quisimos dar a Cuba un gobierno poco costoso, fundado en el respeto a las leyes constitucionales, inspirado en la voluntad del pueblo… Somos ricos, se dice, y hemos de gastar como ricos. Las leyes están bien para ser escritas pero hay que modificarlas en la práctica. El pueblo es menor de edad perpetuamente…»

Este hastío general al resultado de la situación del país era ya dvertido por Raimundo Cabrera, que pese a su carácter autonomista, afianzado en su activismo dentro del Partido Liberal Autonomista, fue siempre abiertamente contrario a los gobiernos españoles y la gestión de los mismos. Evidenciados en la obra que le colocó en el centro de la discordia «Cuba y sus jueces» (1887) en el cual respondía con argumentos incontestables a las acusaciones del artículo anticubano «Cuba y su gente», escrito por el español Francisco Moreno.

Cuba y sus jueces*

raimundo en cuba y sus jueces

En esta obra desarma los argumentos con que el citado artículo publicado en la metrópoli pretendía culpar a los cubanos de todos los problemas existentes en la Isla. Recuerda Cabrera que los cubanos no tienen derecho a adquirir puesto dentro del gobierno colonial, quedando a su alcance los más residuales y de menor importancia, con su pluma desgrana mordazmente la corrupción e incapacidad de los dirigentes españoles en el país haciendo bueno el dicho de la época de que los españoles pueden hacer lo que quieran en la isla menos tener un hijo, pues al nacer este es visto desde ese momento como un ser humano de menor valor, pese a nacer en su propia tierra.

Esta artículo además es una exaltación del carisma y la capacidad resiliente del cubano para abordar todas esas viscitudes con voluntariedad y espíritu de superación. Pide para su país y sus gentes un sistema más cercano al «self-made man» americano (hombre hecho así mismo) del cual él mismo era ejemplo. Estas palabras luego serían tomadas por los revisionistas como de carácter anexionista cuando es evidente con profundizar en su obra que se refiere Cabrera al espíritu liberal que primaba en la nación del norte, y no a un simple cambio de metrópoli.

Pagó en sus escritos Raimundo Cabrera su capacidad intelectual, muy avanzada con respecto a sus contemporáneos de ahí que entre los mambises siempre fuera una figura observada con recelo mientras los intelectuales del período reconocían la profundidad de sus temores, como se demostraría luego en los primeros años de la República.

Los cubanos, todavía con los peores vicios del colonialismo español en su prisma contextual de sociedad enraizados en sí mismos, no estaban preparados para edificar esa república martiana de con todos y para el bien de todos.

Guerra de 1895 y República

Al comienzo de la insurrección del 95, era un elemento claramente inclasificable para las fuerzas en confrontación, recelaban de él incluso dentro de su partido pues consideraba que el plan Maura con el cual los autonomistas se daban por satisfechos no resolvía ningún problema. Esta oposición le obligó a exiliarse en su amada Francia y desde allí comienza a mostrarse opuesto a la insurrección armada. Sin embargo a finales de 1896, estando radicado en Nueva York, sus lazos con un ala moderada e ilustrada del Partido Revolucionario Cubano le lleva a simpatizar con algunas reivindicaciones de la causa armada.

Funda en este período la revista Cuba y América que será capital durante el período para la sociedad cubana. En octubre de 1897 sus lazos con la insurrección son más que evidentes primando su interés por el progreso que puede recibir el país gracias a la influencia de una sociedad más avanzada como la americana.

Se afinca nuevamente en Cuba y desde las páginas de Cuba y América desarrolla un marcado interés y preocupación por el nivel cultural del país y sus compatriotas. Sus cercanías con los círculos de poder no se traducen en activismo político activo. En el año 1900, en tierras cubanas, nace su hija, la destacadísima escritora y antropóloga cubana Lydia Cabrera.

raimundo cabrera lydia
Raimundo Cabrera junto a su hija Lydia Cabrera

Apoya a Tomás Estrada Palma pero tras el fraude masivo en las elecciones de 1906 ataca tanto a partidarios de este como a sus enemigos en las urnas. Desencantado se centra en la labor periodística con la creación de la revista El Tiempo desde la cual se convierte en vocero de una corriente abiertamente deshispanizante que busca expandir la concepción cubana de sociedad y abrirse en todos los aspectos, propugnando la liberalización de la economía como medida fundamental para el progreso de la nación.

Desde estas páginas se apoya el decreto que en 1911 se aprueba en la Cámara de Representantes y que persigue reservar el 75 % de los empleos para los cubanos en todos los ámbitos de actividad excepto los sectores azucareros, mineros y del ferrocarril. Este nacionalismo fue atacado por los medios más afines al capital español, que dicho se a de paso, era mayoritario aún en el país. Excusándose de esta manera:

No fomentamos odios entre cubanos y españoles. Queremos que a los españoles que han escogido a Cuba como hogar y sitio de sus luchas por el bienestar se les dé residencia segura pero queremos que sean gobernados aceptando nuestra soberanía y que no pretendan de nuevo ser nuestros gobernadores.

Raimundo Cabrera en El TIempo

Es en este período, tras la salida de El Tiempo, que es elegido como Presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País desde la cual impulsará la educación de la sociedad cubana y luchará contra el encallamiento de la misma. Fallecería en su ciudad natal un 21 de marzo de 1923.

raimundo anciano

Durante toda su vida mantuvo gran cercanía con Gúines ciudad a la cual donó el pararayos instalado en la cúpula de la iglesia parroquial y en 1894 la primera bomba de vapor al Cuerpo de Bomberos de la ciudad.

Entre sus libros más conocidos, además de los mencionados destacan: Borrador de viaje (correspondencia de sus vivencias en Europa-1910), Sombras Eternas y Los Partidos Coloniales. Fue además miembro fundador de la Academia de Historia de Cuba.


*-Cuba y sus jueces fue editada 6 veces entre 1887 y 1896 , constando cada tirada de mil ejemplares, cifras extraordinarias para la época.

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