Del Palacio de la Condesa de Buena Vista a las cafeterías Kimboo (Así cambió La Habana)

Benito German Peña Galvez

Habanero de nacimiento y amante de la arquitectura de su ciudad. Estudió Ingeniería Mecánica en la CUJAE.

diciembre 22, 2021

Palacio de la Condesa de Buena Vista

Del antiguo palacete de la Condesa de Buena Vista en Galiano No. 48 (antiguo) entre Neptuno y esquina a Concordia, – y que abarcaba por su fondo hasta la calle San Nicolás, en Centro Habana – cuentan que fue una de las mayores y más espléndidas residencias familiares de fines de siglo XIX y principios del XX.

Era propiedad de los Condes de Buena Vista: la V Condesa, doña María Francisca O’Reilly Pedroso y su esposo, don José Ignacio de la Cámara y Morell de Santa Cruz, llegados allí luego de casarse en Guanabacoa en 1891.

La Condesa de Buena Vista

La V Condesa de Buena Vista fue la última heredera del llamado «Derecho de Puñalada» que desde 1611 gozaron la familia Calvo de la Puerta, de la que era descendiente directa por vía paterna, y quienes ejercieron el cargo de Regidor Alguacil Mayor de La Habana que traía anexo el derecho a que se le pagaran 3 reales por cada res que se matase en la ciudad, aunque debían correr con los gastos de los griferos, carros y mulas para llevar la carne a los establecimientos, con los gastos de atención del matadero y la limpieza de la cárcel pública.

El primer gobernador de la ciudad de La Habana, durante la primera intervención americana, el General William Ludlow, suprimió ese derecho a partir del 20 de mayo de 1899.

Hacia 1928 la Condesa de Buena Vista, ya viuda, se muda al imponente palacete neocolonial que en 5ta Avenida esquina 6, Miramar, le había proyectado y construido la firma “Morales y Compañía” (propiedad de sus primos Luis y Leonardo Morales Pedroso).

También poseyó la V Condesa de Buena Vista, los títulos de Condesa de O’Reilly y del Castillo, con Grandeza de España, Marquesa de San Felipe y Santiago y Marquesa de Jústiz de Santa Ana, los que cede a tres de sus hijos entre 1920 y 1930.

Tras la demolición del viejo Palacio de la Condesa de Buena Vista se construyó un parqueo elevado, en cuyos locales de la planta baja existieron una filial de la Joyería El Gallo y una cafetería de la cadena Kimboo
Tras la demolición del viejo Palacio de la Condesa de Buena Vista se construyó un parqueo elevado, en cuyos locales de la planta baja existieron una filial de la Joyería El Gallo y una cafetería de la cadena Kimboo

El viejo palacete de la Condesa de Buena Vista en la calle Galiano fue adquirido y adaptado por Alfredo Hornedo para instalar su periódico «El País» que luego fusiona en 1929 con «Excelsior» (que había fundado el periodista y senador Wilfredo Fernández en 1928) hasta agosto de 1941 en que muda ambos para el edificio Art Decó de Reina entre Rayo y San Nicolás proyectado para tal fin por los arquitectos Rafael de Cárdenas y Cristóbal Díaz.

Posteriormente el edificio fue demolido y quedó un parqueo a nivel de calle, hasta 1956 en se construye este edificio para parqueo de autos con entrada por Concordia, y comercios por Galiano, entre ellos una de las conocidas cafeterías “Kimboo” y una sucursal de la renombrada Joyería «El Gallo» que fuera propiedad de los hermanos Cienfuegos López.

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