El nuevo cinturón defensivo de La Habana en el siglo XIX (La Habana desaparecida)

Juan De Las Cuevas Loret de Mola

Ingeniero mecánico. Amante de la Historia y la arquitectura. Camagüeyano que vive en la Habana hace 58 años. Trabajó como Director del museo Castillo del Morro
nuevo cinturón defensivo de La Habana

¿Conoce Ud. los planes de edificar el nuevo cinturón defensivo de La Habana como alternativa para derrumbar las Murallas de la Habana?

Ya desde inicios del siglo XIX era un reclamo popular y de los gobiernos españoles en Cuba, la necesidad de eliminar las murallas de la ciudad debido a que ya la mayoría de la población habanera vivía en los barrios de extramuros y por los horribles atascos que se producían en las puertas habilitadas para entrar y salir de la Plaza. Por otro lado, las autoridades militares ya consideraban como obsoleta la muralla desde el punto de vista defensivo y práctico.

Pero no es hasta 1855 que se presenta un proyecto de ampliación de las defensas de La Habana firmado por los ingenieros Juan de Ramón y Carbonell, Juan Álvarez de Sotomayor y Francisco Javier de Zaragoza, quienes proponen un frente continuo con cuarteles y reductos, todo ello fuertemente artillado. Este nuevo recinto arranca desde la caleta de San Lázaro con la Batería de La Reina y cierra la ciudad hasta el castillo de Atarés.

Castillo de Atarés
Castillo de Atarés

Parte del foso es húmedo. El proyecto se revisa en 1857 y, cuando ya se ha emitido la real orden que autoriza a comenzar la obra y todo está a punto, el desarrollo de la artillería de ánima rayada con mayor potencia, efectividad y puntería deja obsoleto el sistema de fortificación basado en frentes continuos.

En 1861 se presenta en Madrid otro proyecto de mayor amplitud y complejidad para la defensa de la parte de tierra de La Habana, firmado por el coronel ingeniero Nicolás Valdés, que había elaborado en la capital cubana en julio de ese año. El proyecto consistente en varios fuertes y reductos que cierran en cinturón la extensión de los nuevos barrios que iban creciendo al oeste de la muralla vieja. Estudia el proyecto anterior, del que incorpora la batería de la Reina.

El proyecto de Valdés es de una envergadura mucho mayor que el de 1855 y da defensa a un área mucho más amplia. La propuesta, más moderna, ya no es un recinto más o menos continuo en forma de muralla, sino la construcción una serie de fuertes levantados sobre las lomas que se elevan al oeste y sur de La Habana y dispuestos de manera que cruzan sus fuegos a distancia de gran precisión de tiro «para no permitir al enemigo forzar cualquiera de las líneas ni aún avanzar hacia la ciudad», a la vez que albergan una gran cantidad de efectivos de tropa de infantería.

nuevo cinturón defensivo de La Habana

Nuevo cinturón defensivo, bastiones proyectados

Este proyecto se encontraría en una posición más adelantada hacia el oeste y el sur, de la línea entre el castillo del Príncipe y Atarés. El proyecto contempla la construcción de seis grandes fuertes artillados de nueva planta.

El fuerte de Jesuitas tiene capacidad para 500 soldados y 84 piezas de artillería (33 de pequeño calibre).

El de Rosa de Aldecoa, para 600–700 soldados y 100 piezas de artillería. • El de Nuestra Señora de los Dolores, para 550 hombres y 100 piezas de artillería.

El fuerte de Chaple albergaría 550 hombres y 102 piezas de artillería.

El fuerte de Cocal tiene capacidad para 500 soldados y 82 piezas de artillería.

El fuerte de Las Palmas acoge a 500–600 hombres y se protege con 94 piezas de artillería.

Además de estas nuevas construcciones, el proyecto del nuevo cinturón defensivo reutiliza, reforma y refuerza las fortificaciones existentes en las inmediaciones de La Habana. A estos fuertes le complementan dos baterías al sur del fuerte de Chaple además de las de la Reina, Santa Clara y San Nazario, que quedan reforzadas.

torreón san lázaro
Torreón de San Lázaro, imagen actual

En caso de entrar en uso, se prevé la construcción de diversas obras de campaña que los refuerzan, principalmente en la loma de Jesús del Monte (tres fuertes). Cuando parecía que se aprobaría este proyecto, se fuerza desde Cuba, el derribo de las Murallas en 1863, sin que aún no se hubiera hecho nada más que el Fuerte de Las Ánimas (donde hoy se encuentra el Pediátrico de Centro Habana).

Años más tarde, en la década del 90, cuando España consideraba inevitable la confrontación con los EEUU y considerando la debilidad del frente terrestre sur de la Habana se retoma la idea del nuevo cinturón defensivo de La Habana, sino en su concepción arquitectónica, sí en su ubicación geográfica, utilizando las principales alturas del sur de la ciudad.

Tal fueron los casos de la Loma de Chaple, la Loma del Mazo, la loma de la Luz, Loma de Bravo, y varias en Jesús del Monte que se fortifican de forma más sencilla y elemental. Aunque no se construye el fuerte de la Rosa de Aldecoa en la loma de ese sitio (detrás del actual Zoológico de 26), se construye un reducto en la zona aledaña conocida como San Antonio Chiquito (detrás del cementerio de Colón).

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