Nicolás Quintana Gómez y el Movimiento Moderno (Arquitectos de Cuba)

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

noviembre 9, 2022

Nicolás Quintana Gómez fue un destacado empresario, profesor universitario urbanista y arquitecto cubano de la primera y segunda mitad del siglo XX adscrito al Movimiento Moderno y que proyectara importantes obras en Cuba, Venezuela y Puerto Rico.

Su nombre completo era Nicolás José Braulio del Carmen Quintana Gómez y nació en La Habana el 26 de marzo de 1925. Era hijo del también arquitecto Nicolás Quintana Arango, uno de los fundadores, junto a Miguel Ángel Moenck, de la prestigiosa firma «Moenck y Quintana» que construyera, entre otras muchas obras el Teatro Auditorium, la sede social del Habana Biltmore Yacht and Country Club y la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana.

Estudió con los Hermanos Maristas de la Víbora y luego en el Colegio Alemán y en La Salle del Vedado, antes de decidirse a seguir los pasos de su padre y matricular Arquitectura en 1944 en la Universidad de La Habana.

Nicolás Quintana Gómez en 2011 durante una conferencia en Miami, poco antes de su muerte
Nicolás Quintana Gómez en 2011 durante una conferencia en Miami, poco antes de su muerte

Nicolás Quintana y el Movimiento Moderno

Como la mayoría de los jóvenes arquitectos de su generación, Nicolás Quintana Gómez fue seducido por el Movimiento Moderno, por lo que al morir su padre en 1950 y hacerse cargo de «Moenck y Quintana», orientó todos los proyectos de la compañía hacia este estilo, que sería el dominante en Cuba durante la década del 50.

Durante el último mandato del general de Fulgencio Batista, el joven arquitecto Nicolás Quintana Gómez recibió la encomienda de realizar los Planes Directores de Varadero y Trinidad, dos de las zonas de desarrollo principales dentro de la estrategia de desarrollo turístico del Gobierno. En la aceptación de esta encomienda del Estado cubano primó más que todo una voluntad cívica de servicio y no un interés económico. Prueba de ello es que el salario que devengó por este trabajo lo entregó íntegro a la Beneficencia.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, el nuevo gobierno mantuvo a Nicolás Quintana al frente de los Planes Directores de Varadero y Trinidad. Sin embargo, en la misma medida que este gobierno se radicalizaba, sus relaciones con el mismo se fueron haciendo más y más difíciles hasta que enero de 1960 optó por abandonar el país y marchar al exilio en Venezuela.

Él, que había sido uno de los más reconocidos arquitectos de la nueva hornada y dueño de una compañía que facturaba millones, no obtuvo la licencia para ejercer profesionalmente por que tuvo trabajar como piloto de carreras para ganarse la vida. Sólo con el paso del tiempo logró vincularse con algunos estudios con los que pudo continuar su trabajo; llegando, incluso a diseñar el Plan Maestro de la ciudad de Curicuao.

Por unos años Nicolás Quintana residió también en Puerto Rico, país en el que tomó parte en varios proyectos como el Coliseum Roberto Clemente de la ciudad de San Juan o el Centro Jurídico de Hato del Rey; todo antes de regresar temporalmente a Venezuela y, finalmente establecerse en Miami en 1986.

Se dedicó entonces, fundamentalmente, a la docencia; primero como profesor adjunto de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Miami y una década después como parte del claustro de la Universidad Internacional de la Florida.

Comprometido con su ciudad natal, aún en el tiempo y la distancia, en 2004 formó del equipo interdisciplinario de la FIU que desarrolló el estudio «La Habana y sus paisajes» con el objetivo de crear una base para la reconstrucción de una ciudad que se acercaba a sus 500 años de existencia de manera acelerada. En ese momento expresaría Nicolás Quintana:

«Podemos hacer de la tragedia de la destrucción una maravilla de la reconstrucción, que permita desarrollar La Habana en códigos modernos sin renunciar a su identidad de gran ciudad, a la escala humana que aún no ha perdido…»

Nicolás Quintana Gómez falleció en la ciudad de Miami el 31 de mayo de 2011 y la noticia de su muerto provocó profundo pesar en el gremio de los arquitectos cubanos a ambos lados del Estrecho.

1 Comentario

  1. juan garcía prieto

    Muy importante divulgar la labor profesional y artística de muchos de los arquitectos cubanos que diseñaron, construyeron, investigaron y educaron en la profesión y en la vida, aquí en Cuba y allá en otras plazas donde se asentaron y fueron reconocidos por su capacidad y demostrada labor.
    MUY Importante es que la vida y las obras de todos, del antes y después, se conozca e ilustre como corresponde a profesionales ARTISTAS arquitectos y urbanistas CUBANOS.
    Gracias por mantenerlos vivos, lo dijo Marti: «Lo que funda y restaña debe amarse» y dijo más, «La nobleza del hombre es la memoria»

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