Meyers Lansky habla sobre La Habana del 51

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

En 1951 las audiencias en USA del comité Kefauver para investigar los negocios de la mafia en casinos, y otros locales de juego asestó un golpe importante en el corazón del hampa norteamericano.
Un punto central en el interrogatorio contra Meyers Lansky fue sus negocios en La Habana, a continuación te reproducimos esa entrevista:

Kefauver. Jefe del comité que entrevistó a Meyers Lansky
C. Estes Kefauver

MIEMBRO DEL COMITÉ: ¿Qué negocio tenía usted en La Habana?
MEYERS LANSKY: Tenía el hipódromo, y un casino, el Nacional.
MIEMBRO DEL COMITÉ: Usted explotaba todo el juego, ¿correcto? ¿Es legal en Cuba?
MEYERS LANSKY: Desde luego, es legal; sí.
MIEMBRO DEL COMITÉ: ¿Por qué fue a Cuba?
MEYERS LANSKY: Pues… En aquel momento me interesaba mucho tratar de hacerme con el Montmartre Club.
PRESIDENTE: ¿Tenía usted el hipódromo y el casino cuando Luciano estaba allí?
MEYERS LANSKY: No, no, lo dejamos cuando estalló la guerra. Verá usted, a causa de ello, no había barcos en el mar. Y en aquel tiempo no tenías suficientes aviones y no podías vivir de los aviones que venían de Miami. No puedes vivir solo de la gente de Cuba.
PRESIDENTE: Si me permite la pregunta, ¿eran grandes negocios, el hipódromo y el casino del Hotel Nacional?
MEYERS LANSKY: ¿Grandes negocios?
PRESIDENTE: Sí.
MEYERS LANSKY: Pues nos hicimos cargo de él cuando estaba muy bien llevado.
PRESIDENTE: Pero ¿era un negocio de un millón de dólares?
MEYERS LANSKY: No, nada por el estilo, senador. Un negocio arrendado, y nosotros tratamos de potenciarlo. Por desgracia, estalló la guerra.
MIEMBRO DEL COMITÉ: Aparte de la cantidad de dinero utilizada, el Casino Nacional, ¿era un lugar imponente y hermoso en Cuba?
MEYERS LANSKY: Oh, desde luego que lo era.
MIEMBRO DEL COMITÉ: Probablemente tiene más espacio dedicado al juego que cualquier otro lugar del hemisferio, ¿no es así?
LANSKY: Pues supongo que sí.
MIEMBRO DEL COMITÉ: ¿Y es un edificio grande, hermoso, espléndido.
LANSKY: Oh, desde luego que lo era.
MIEMBRO DEL COMITÉ: ¿Con un restaurante imponente, absolutamente hermoso?
LANSKY: Así es.
MIEMBRO DEL COMITÉ: ¿Y otro lugar para bailar?LANSKY: Sí.
MIEMBRO DEL COMITÉ: ¿Es toda una finca, dicho de otro modo?
LANSKY: Lo es.
MIEMBRO DEL COMITÉ: ¿Y la pista es un hipódromo grande?
LANSKY: Sí, la pista era un hipódromo grande. Creo que tenía uno de los clubes más bellos del país.
    El comité siguió con lo de La Habana durante un rato, quizá porque creía que era una oportunidad de desatar la lengua de Lansky. Era una estrategia transparente que Meyer echó eficazmente por tierra diciendo: «Pasé cuatro años en La Habana, y alrededor de seis meses al año. Quiero decir que, para mí, La Habana solía acabar cansándome mucho». No dijo nada más sobre el asunto y terminó su declaración.

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