Jorge Mañach: ensayo y filosofía del periodismo

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

Jorge Mañach Robato fue uno de los periodistas más notables de la primera mitad del siglo XX en Cuba. Hombre tanto de letras como de acción tuvo una activa vida política, hasta el año 1960 en que decidió abandonar Cuba, descontento con el rumbo que estaba tomando el país.

Nació en Ságua la Grande el 14 de febrero de 1898. A los 10 años de edad sus padres se lo llevaron a vivir en España, de donde regresaría en 1913 para establecerse en La Habana.

En la capital del país continuó sus estudios primarios en el Colegio de los Padres Agustinos, pero apenas un año, pues en 1914 marchó a los Estados Unidos donde se graduó en el Cambridge High and Latín School de Massachussetts en 1917.

Jorge Mañach Harvard – París – La Habana

Obtiene en la Universidad de Harvard el título de «Bachelor of Sciencies», cum laude en 1920 y se queda ejerciendo como instructor del Departamento de Lenguas Romances de la prestigiosa institución.

Al año siguiente su inquieta naturaleza lo lleva a París, y en la Ciudad de la Luz matrícula la carrera de Derecho, estudios que culminaría en la Universidad de La Habana (1924) y al que sumaría el título de Filosofía y Letras (1928) en la propia casa de altos estudios de la capital cubana.

A su regreso a La Habana Jorge Mañach se vincula de inmediato a la actividad política. Así participa en la llamada Protesta de los 13 y forma parte del Grupo Minorista.

Jorge Mañach fue uno de los fundadores de la Revista de Avance – que circuló entre 1927 y 1930 – y colaboró regularmente con Social de Conrado Massaguer, el Diario de la Marina y el periódico El País, en el que escribió la sección «Glosas» que luego se compilaría en el libro «Glosario».

En 1932 fundó la Universidad del Aire, un programa radial destinado a difundir la cultura; a la vez que se vinculaba a la oposición violenta contra el presidente Gerardo Machado a través del ABC, de cuyo periódico Acción fue director entre 1934 y 1935.

El presidente Carlos Mendieta lo nombró Secretario de Instrucción Pública en 1934, pero la ruptura del ABC con el Gobierno lo llevó al exilio en los Estados Unidos por cuatro años (1935 – 1939).

Allí se incorporó Jorge Mañach al claustro de la Universidad de Columbia, en la que fue nombrado Director de Estudios Hispanoamericanos en el Instituto de las Españas adscrito a esa universidad y formó parte del cuerpo de redacción de la Revista Hispánica Moderna.

De regreso en Cuba fue electo delegado a la Asamblea Constituyente de 1940 y el general Fulgencio Batista lo nombró ministro de Estado en 1944 durante los últimos meses de su primer gobierno.

Profesor de la Cátedra de Historia de la Filosofía de la Universidad de La Habana, Jorge Mañach fue, además, director de la Universidad del Aire en su segunda época (1948 – 1952), coordinador de programas culturales en la CMQ y moderador del programa televisivo «Ante la Prensa».


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Jorge Mañach (al centro) en la Universidad del Aire de la CMQ


A pesar de haber estado vinculado a Fulgencio Batista durante el gobierno democrático de este, Jorge Mañach (que siempre fue algo veleta) se alió a los ortodoxos en vista de las elecciones de 1952, lo que lo colocó en la oposición al General tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952.

Por esa razón debió salir de nuevo al exilio en 1952, de donde regresó en 1955 para convertirse en uno de las voces más críticas contra Fulgencio Batista, lo que lo llevaría a abandonar de nuevo el país en 1957.

Regresó en 1959 tras el triunfo de la Revolución Cubana. Sin embargo, inconforme con el rumbo radical de esta abandonó por cuarta y definitiva vez el país en 1960.

Se estableció en Puerto Rico, e impartió clases en la Universidad de Río Piedras. Falleció poco tiempo después, el 25 de junio de 1961.

Jorge Mañach, el escritor

Jorge Mañach fue un ensayista brillante, probablemente el mejor del pasado siglo XX en Cuba. Poseedor de una fina y exquisita prosa fue un habitual de la prensa, pues la mayor parte de su obra se produjo, precisamente, desde el periodismo.

Su músculo intelectual fue ampliamente reconocido por las instituciones de la época: Así, fue miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, la Academia Cubana de la Lengua, la Academia Nacional de Artes y Letras y la Academia de la Historia de Cuba.

Entre sus obras más notables se recuerdan: Crisis de la alta cultura en Cuba (1925), Indagación del choteo (1928), Martí el Apóstol (1933), Historia y estilo (1944) y Para una filosofía de la vida (1951).

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