El gallego Pote, el sueño de las Américas se convirtió en pesadilla (Grandes Empresarios)

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.
El gallego Pote, José López Rodríguez

El gallego Pote, o José López Rodríguez, es un hombre que se convirtió en leyenda a comienzos del Siglo XX en La Habana. Su figura resumió las distintas características que permiten a los hombres volverse leyenda, como si de una película con guión hollywoodense la historia de este gallego nacido en Maside en 1862 reúne los inicios complicados, el joven emigrante casi analfabeto que consigue vencer al destino manifiesto y llega a lo más alto de la pirámide social cubana, si a esto unimos amor, corrupción, ambiciones desenfrenadas y el crack bancario de 1921, rematado todo con una muerte rodeada de misterio es comprensible entender que su figura posea un aura de atracción irresistible.

El escribiente no sabe ni por dónde empezar con este personaje, pero en este caso tan complejo el mejor inicio es el final de su vida. ¿Qué le pasó por la cabeza a Pote para suicidarse en su mansión (para saber más sobre esta residencia pincha aquí) el 17 de marzo de 1921?

Las condiciones de su muerte fueron esclarecidas por la policía de la época: suicidio por situación de bancarrota. Con esta respuesta los estamentos judiciales y policiales dieron resolución al caso, no eran pocos los hombres adinerados, como el gallego Pote, que tras el período conocido como «vacas gordas» en Cuba no pudieron hacer frente a las «vacas flacas» y se arruinaron.

En el caso de nuestro querido protagonista resulta, cuanto menos, sospecjoso que un hombre que dejó en herencia 12 millones de pesos se haya quitado la vida después de una vida azarosa donde no faltaron momentos para tirar la toalla.

Vista de la Fábrica de Cemento "El Almendares" que sería propiedad de el gallego Pote.
Vista de la Fábrica de Cemento «El Almendares» que sería propiedad de el gallego Pote. Se observa el conocido Paso de la Madama del cual escribimos un artículo que puedes leer aquí.

Cuando se supo está información de la herencia dejada por el gallego Pote muchos fueron los sorprendidos. Algo no encajaba y como la familia no pidió una investigación formal el caso quedó cerrado, pero el habanero que todo lo sabe y lo comenta empezó a desconfiar de aquel suicido. No pretendemos crear elucubraciones distópicas pero es muy posible que el gallego Pote sufriese alguna enfermedad mental o depresión, cuestiones que no son ajenas a la riqueza y que en aquella época no estaban bien vistas por la sociedad. En nuestro artículo sobre su mansión explicamos cómo prefería el pequeño y humilde ático, donde sin más compañía que un vaso de agua y un buró, pasaba largas jornadas en solitaria faena.

El gallego Pote, un hombre creado a sí mismo

Los datos sobre sus primeros años son bastante exiguos. Se sabe que llegó a finales de 1881 o comienzos de 1882 y desde un primer momento se dedicó a trabajar para un familiar. Su afán por ahorrar hasta el último centavo y por la comida de su Galicia natal hizo que se ganará el calificativo de Pote*, que con marcado orgullo por su terruño, portó durante toda su vida.

No hay registros escritos que hablen de la capacidad intelectual del gallego Pote. Algunos historiadores lo declaraban analfabeto a su llegada a Cuba pero otros le confieren los conocimientos básicos de las letras castellanas, el caso es que una vez en La Habana aquel joven emprendedor no dejó de superarse en una batalla feroz contra la pobreza natal. Así que de noche empezó a superarse hasta obtener una licenciatura.

Quizás imbuido por las historias de riqueza de América que contaban los indianos cuando volvían a España de vacaciones, Pote no dejó de tomar riesgos que lo llevasen a amasar riquezas. El espíritu de empresario lo tenía perfectamente definido y a continuación veremos cómo consiguió diversificar sus inversiones hasta convertirse en un hombre extremadamente rico e influyente. Todo empezó con una carretilla con la cual vendía libros por la calle, con posterioridad alquila una pequeña librería y la traspasa (obteniendo 13 mil pesos) para irse a una librería de mayor renombre donde conocerá a su futura esposa.

Hacerse un Pote

De cómo entró a trabajar el joven gallego en la librería La Moderna Poesía (más información sobre esta instalación aquí) poco podemos decir, pero en 1890 se casó con la rica viuda Ana Luisa Serrano, propietaria del inmueble donde trabajaba Pote.

El llamado braguetazo provocó que el joven José Luis dejase de ser un simple empleado para ser empleador él mismo. Ese golpe de azar sirvió para que viésemos la capacidad de emprender que tenía en sus genes el gallego.

Para empezar convirtió a La Moderna Poesía en la principal librería del país gracias a sus maniobras publicitarias. Consiguió adjudicarse la impresión a gran escala de los cuadernos rayados de los estudiantes, en los cuales colocó una foto suya, y unos años después consiguió quedarse con gran parte de la producción de los sellos de Correos.

No solo de la tinta y la impresión pretendía vivir Pote y saltó a la política sufragando una parte de la campaña presidencial de José Miguel Gómez, el antiguo Mayor General del Ejército Libertador ganó la presidencia de la nación y Pote vio bien recompensada su inversión.

Junto con el acceso directo al Palacio Presidencial el siempre dispuesto a tomar riesgos Pote consiguió que se le adjudicara la impresión de los billetes de la Lotería Nacional. Ya sabe el buen lector aquello de Tiburón (José Miguel) se moja pero salpica.

La eterna ambición

Durante el mandato del General Gómez la figura y la bolsa de caudales de Pote aumentaron considerablemente, además de buenos amigos el gallego Pote tenía un afán desmesurado, y un olfato de francotirador, para los negocios.

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Dibujo publicado sobre la quiebra del Banco Nacional y el suicidio de Pote en La Política Cómica

De esta manera se metió en la Junta Directiva de la Compañía de Electricidad y Gas de La Habana, empresa que se fusionó con la Havana Electric Railways que en 1912 se encontraba en constante expansión con su línea de tranvías.

Pero si usted, amigo lector, piensa que el gallego Pote, recuerde que llegó semi analfabeto a la isla de Cuba, le ha sorprendido aún falta el mayor de sus proyectos, el control del Banco Nacional. Aquella empresa parecía demasiado compleja para alguien como Pote, pero el gallego estaba bien asesorado y consiguió expandir las sucursales bancarias por el país hasta llegar a 121, con el consiguiente incremento de los activos del Banco.

Todo parecía pequeño para el afán del gallego Pote pero no paró con la entrada en el mundo de la banca y siguió metiendo los bigotes en el mercado del azúcar y como promotor inmobiliario de la zona de Miramar.

Sería bautizado el puente basculante que une el Vedado con la Quinta Avenida de Miramar precisamente con su apodo. Pasando a ser conocido como el Puente de Pote por los habaneros tras su inauguración el 28 de febrero de 1921.

Entonces, visto lo visto amigo lector, qué llevó al gallego Pote a quitarse la vida aquella nefasta mañana. Acaso los 12 millones que le quedaban no eran suficientes para alguien que había amasado el poder de desayunar con el Presidente del país.

Su muerte no significó el fin del poder inversor e inmobiliario de los López pues su hijo se encargó de levantar en la residencia donde su padre se quitó la vida el famosísimo edifico López Serrano.

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Edificio López Serrano

*- El Pote es un caldo típico de Galicia, que se prepara en un Pote u olla de cerámica o acero fundido. Está compuesto por diferentes verduras, carnes y embutidos y suele ser acompañado con pan. En otras regiones de España se le llama pote o bote a los ahorros o alcancías.

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