Felipe Poey un sabio cubano en varias academias de ciencias del mundo

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Felipe Poey Aloy, el gran sabio cubano tuvo una larga y fructífera vida. Nació un 26 de mayo de 1799 en La Habana,pero como hijo de franceses pasó algunos años de su infancia en París, donde incluso curso estudios, por lo que el francés era una de sus lenguas natales.

Su nombre aparece indisolublemente ligado a las ciencias naturales: ictiología, zoología, entomología, geografía, anatomía y lo que realmente estudió fue… ¡Derecho!.

Su formación se completaría, como la mayoría de los jóvenes pudientes de la época en La Habana, en el Seminario San Carlos y San Ambrosio, donde tuvo el de ser alumno de Félix Varela. Cabe preguntarse si el particular y revolucionario método de enseñanza del presbítero, fomentando el pensamiento y la razón por encima de la memoria, no sería una de las causas fundamentales del desarrollo del pensamiento de Felipe Poey.

Sus estudios de derecho culminan en España en 1820. Resultan muy interesante las fechas, en ese momento era un joven de 21 años, que se va a desempeñar como profesor en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Madrid. Pero solo 6 años después está radicado en París, colaborando con los principales naturalistas franceses. Este articulista se pregunta en qué momento el abogado se transformó en naturalista.

Felipe Poey
Firma de Felipe Poey

A partir de 1832 su nombre lo encontramos ligado a las más disímiles asociaciones científicas en el mundo: fundador de la Sociedad Entomológica de Francia; miembro de la  Sociedad de Amigos de la Historia Natural de Berlín; de la  Sociedad Zoológica de Londres; socio de Honor de la Real Academia de Ciencias de España, del Museo y de la Sociedad de Historia Natural de Madrid.

Toda la labor anterior la realiza estando domiciliado oficialmente en La Habana, pues había regresado en 1833. 

A partir de esta fecha su nombre aparece como profesor de Geografía de Cuba y  Moderna, Lengua Francesa y Latina. Además de seguir colaborando en sus responsabilidades europeas como las relaciones establecidas con el francés Culvier.

Felipe Poey

Es evidente que sobre este periodo le va a prestar especial atención a la Geografía, pues su magnífica obra «Compendio de geografía de la Isla de Cuba» que vería múltiples ediciones se edita en 1836.

El periodo fundacional que había vivido en Europa unos años atrás lo va a comenzar a repetir en su Habana luego de 1839 en que funda el Museo de Historia Natural. 


Según el sitio Wikipedia:

En 1842 ocupó la cátedra de Zoología y Anatomía Comparada en la Universidad de La Habana. Fue decano de la Facultad de Ciencias y Vicerrector de la Universidad. Fundó su biblioteca de Ictiología y de Ciencias Naturales. Fue miembro fundador de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales y presidente de la Sociedad Antropológica, ambas de La Habana.


Generaciones de cubanos estudiaron por sus manuales de Geografía, Mineralogía, Botánica, Zoología y anatomía.

Miembro fundador de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana como de Académico de Mérito. El 4 de septiembre de 1877 fue propuesto como Miembro de Número de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, la cual pasaría a presidir solo unos días después.

Sin embargo, y por increíble que parezca, su ocupada vida encontró tiempo para desarrollar una agitada vida en el mundo literario, como colaborador de peñas reputadas -la de Nicolás Azcarate en Guanabacoa por ejemplo-, miembro de Liceos como el de La Habana, o difusor de jóvenes promesas, como la poetisa Catalina Rodríguez a quien le hizo el prólogo de uno de sus poemarios.

Felipe Poey
Sello conmemorativo homenaje a Felipe Poey

Los hombres sabios tienen a su vez esparcimientos sabios, para Felipe Poey eran sus colaboraciones como corresponsal de la Sociedad de Historia Natural de Boston, la de Historia Natural y Horticultura de Massachussets, la Academia de Ciencias de Filadelfia, el Liceo de Historia Natural de Nueva York, o la Sociedad de Ciencias de Buffalo.

Como fuente de esparcimiento intelectual además de sus colaboraciones como corresponsal, o la literatura, se le debe agradecer el haber sido un fecundo traductor del Latín y el francés, gracias a eso se editaron en Cuba obra como la Historia de los Imperios de Asiria o Nociones elementales de Historia Natura de G. Delafosse.

Hombre ordenado y metódico, sabiéndose próximo a la muerte se dedicó a reunir su trabajo que finalmente vería la luz tres años de su muerte en un libro titulado: «Obras Literarias«. Aunque gran parte de sus trabajo como Ictiologo vio la luz cuando a inicios del siglo XX su discípulo Carlos de la Torre lo reunió, pero no se publicaría hasta el año 2000.

Felipe Poey
Portada de Ictiología cubana.

Murió en La Habana, un 28 de enero de 1891 y sus cenizas reposan en el sitio más adecuado para un sabio habanero, La Universidad.

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Tarja donde descansan las cenizas de Felipe Poey

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