La Ermita del Potosí y el Cementerio Viejo de Guanabacoa

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

La Ermita de la Inmaculada Concepción que por muchos años se conoció como Santuario de Jesús Nazareno del Potosí (y que el pueblo llama, simplemente, Ermita del Potosí) es la obra arquitectónica más antigua del término municipal de Guanabacoa y se encuentra situada en la esquina que forman la calle Potosí y la Carretera Vieja de Guanabacoa.

El origen de la Ermita del Potosí se remonta a mediados del siglo XVII, cuando, en 1644, Martín Salcedo Oquendo y su esposa Juana Recio, destinaron 3 000 pesos para la fundación de una capellanía en la que se dijese misa todos los domingos y días de fiesta. Para eso edificaron (o restauraron) el edificio de la primera ermita que en el lugar existió, dotándola de ornamentos y alhajas de plata.

Esta primitiva ermita debió ser de poca importancia o haber padecido algún siniestro, pues fue sustituida por una nueva de mampostería, que se construyó en 1675 (como puede leerse en la inscripción en latín sobre la puerta de la iglesia); y que es la que ha llegado hasta nuestros días.

Mito fundacional de la Ermita del Potosí

Como suele suceder con muchos lugares de culto en Cuba, la Ermita del Potosí también se encuentra asociada a un mito fundacional que ha pasado de generación en generación hasta convertirse en leyenda:


Ermita del Potosí a inicios del siglo XX (Cementerio Viejo de Guanabacoa)
Ermita del Potosí (Cementerio Viejo de Guanabacoa) a inicios del siglo XX

Según establece la tradición, en la cima de la loma donde luego se edificara la ermita – y que pertenecía a un indio que vivía aledaño a ella – se colocó una imagen de Jesús de Nazareno que pronto ganó fama de milagrosa entre los vecinos y convirtió a la elevación en sitio de peregrinación.

Durante la colonia, la Ermita del Potosí recibió muy poca atención por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas por lo que, en la primera década del siglo XX, amenazaba derrumbe. Fue entonces que se suspendió el culto en el lugar y los objetos más valiosos se trasladaron a otros templos; incluyendo la famosa imagen que perteneciera al indio y diera lugar al mito fundacional.

Arquitectura

De cuerpo prismático, en la Ermita del Potosí, convergen elementos que son comunes a la arquitectura religiosa de la época en que fue construida, como la planeación en la planta de campanarios, que se dejaron para mejores tiempos, y nunca llegaron a ser erigidos, la ubicación en una altura dominante, y el muro perimetral.

En 1850 la iglesia fue modificada y se le agregaron dos naves laterales (para la sacristía y la casa del capellán), lo que modificó su aspecto. Junto al retablo de estilo manierista que también le fue agregado, redujo su espacio interior y terminó por configurar la planta de cruz latina.

La portada principal de la Ermita del Potosí es de estilo románico y está franqueada por dos pilastras toscanas; el techo es de tejas terminado en alerones y el piso es de losas de barro y ladrillos.

Cementerio Viejo de Guanabacoa

Desde el año 1814 se proyectó el establecimiento de un cementerio al lado de la Ermita del Potosí para eliminar los enterramientos que se realizaban en el perímetro de las iglesias de Guanabacoa. El primer enterramiento se efectuó en el año 1821 en el que sería conocido como «Cementerio de Guanabacoa» y, al aperturarse otros camposantos en el municipio como «Cementerio Viejo de Guanabacoa».

Aunque el primer enterramiento en el Cementerio Viejo de Guanabacoa data de la segunda década del siglo XIX, las tumbas en el interior y el patio de la Ermita del Potosí son mucho más antiguas.

Particularmente curiosa resulta la del capitán de fragata de la Real Armada, Don Juan de Acosta «Constructor de vaxeles y Capitán de Maestranza de este puerto…» quien, antes de morir ordenó que sobre su lápida, tras la reja de entrada al atrio (ya casi ilegible y dañada por el paso inexorable del tiempo) se escribiese un mensaje alexionador «para sí, y sus herederos y sucesores»:

«pasagero que oy me pisa,

parate a cosiderar

que has de venir a parar

en ser como yo, zenizas»


Tumba de Juan de Acosta Cementerio Viejo de Guanabacoa
Tumba del Capitán de Fragata de la Real Armada, Don Juan de Acosta en el Cementerio Viejo de Guanabacoa

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