Casa de Baratillo 103 una reliquia habanera

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Equipo de Fotos de La Habana. Integrado por historiadores, periodistas y profesores.

La Casa de Baratillo 103, ubicada frente a los muelles de Carpinetti es una de las más antiguas de La Habana.

Su construcción se remonta hasta principios del siglo XVII, cuando uno de los vecinos más Ilustres de la villa de San Cristóbal, Don Pablo Pedroso García (quien fuera Capitán de Caballos, Alguacil del Santo Oficio de la Inquisición y Alcalde Ordinario), mandó a construirla como su casa de vivienda.

Erigida en la costa misma de la bahía de la Habana (de la que hoy la separa sólo la Avenida del Puerto) fue una de las de mejor acabado y lujo de la ciudad.

Casa de Baratillo 103, ¿antiguo astillero?

En el interior de la casa de Baratillo 103 se conservan unas estructuras que semejan las gradas utilizadas para la construcción de barcos. Estos restos arqueológicos, unidos al hecho de que el inmueble se levantara casi sobre el mar, sugieren la existencia de una antiguo astillero en el lugar.

La apariencia actual de la casa de Baratillo 103, así como sus materiales de obra, son los típicos de las viviendas del siglo XVIII de estilo mudéjar.

Todo parece indicar que su puerta principal se ubicaba hacia la calle San Pedro (Avenida del Puerto), pero luego se abrieron otras por Baratillo y Obrapía.

Durante la República la casa de Baratillo 103 combinó el uso doméstico con el comercial. Mientras el nivel superior se convirtió en una casa de vecindad, en la planta baja se establecieron almacenes, tiendas, oficinas y otros variados negocios.

Restauración

La casa, que perteneció a la familia Pedroso, hasta los años 60 sufrió numerosas modificaciones a lo largo del tiempo, como consecuencia de los variados usos que tuvo.

Casa de Baratillo 103 vista desde la Calle Obrapía
La antigua casa de Baratillo 103 que perteneciera la familia Pedroso vista desde la Calle Obrapía

En la segunda mitad del siglo XX la casa de Baratillo 103 sufrió un acelerado proceso de deterioro que la llevó casi a los límites del derrumbe.

Finalmente, en la década de 1990 fue intervenida por el Gabinete de Arqueología con el objetivo de estudiarla y proceder luego a su restauración.

Totalmente restaurado ya, el inmueble acoge en la actualidad la sede principal de la Oficina del Historiador de la Ciudad, una sala de conferencias y un teatro de títeres en su primer nivel.

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